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El corazón de la jirafa
Mi hijo se está leyendo un libro que se titula: «El corazón de una jirafa es increíblemente grande». Título precioso para un libro porque si hay algo que nos asemeje a los animales es el corazón. Todos los animales tienen uno o varios corazones (como el pulpo con sus merecidísimos tres) que vibran y palpitan como los nuestros. El palpitar de cada corazón ya sea humano o de otro animal es único. Incluso el ser que lo lleva dentro no es capaz de controlarlo completamente. Cuantas veces no habré pensado en porqué estaba mi corazón golpeando tan fuerte en mi pecho si nada había afuera que debiese generar ese desconcierto,…
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Madrid, siempre Madrid
En la memoria de lo que viví, brillan mis profundas pupilas reflejadas en ti, tu mano fuerte cogiendo la débil mía, meciéndose ambas con tu silenciosa melodía. En la memoria de lo que viví, están tus sabias palabras grabadas en mí, como un eco sordo que me movía, lecciones de vida que me perseguían. En la memoria de lo que viví, tus gestos me sacuden lo que yo aprendí, los abrazos cálidos y fuertes en la cercanía, las caricias frías y temblorosas en la lejanía. En la memoria de lo que viví, vuelan nuestras canciones llamándote a ti, rasgueo de unas cuerdas que perdieron la armonía, ahora notas deslavazadas, desgarradas…
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Nuestra imaginación es la que ve y no los ojos
Cierra los ojos e imagina el mundo. Tu mundo. Puede tener montañas verdes en vez de nevadas y los ríos pueden ser rojos. Puede tener casas hechas de chocolate y que los leones tengan seis patas. Leonardo decía que el sentido más importante es la vista pero es la imaginación la que nos hace ver más, crear más, soñar más. Si yo tuviera que imaginar el mundo, de seguro lo imaginaría con más flores, con más montañas, con más ríos cruzando los valles y cayendo en cascada por los riscos. Cambiaría todos los colores y haría el cielo de color verde hierba, la piedra sería granate y el agua dejaría…
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Arena en los zapatos
Una playa, un amanecer y una esperanza. Mientras el sol asciende calentándome la piel, yo me dejo llevar por el sonido de las olas rompiendo no contra la arena sino contra mis oídos. Ese sonido intenso que me permite no escuchar nada de mi interior. Concentrada en su sonido, imagino la espuma blanca consumiéndose entre los granos de arena. Conchas de distintos colores y formas, cada una con su historia, con su edad y con su erosión, se amontonan unas sobre otras preguntándome si quiero saber de donde vinieron y porqué acabaron allí. Y yo en cambio, soy la que quiere contarles de donde vine y porqué acabé allí. Porqué…
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«A batallas de amor, campo de pluma»
Deja que use esta bellísima frase de Luis de Góngora para armarla dentro de una poesía ya que el fondo que atesora merece ser utilizado. Si pudiera esta noche no soñar contigo, Si pudiera borrarte como el sol rompe la bruma, Si pudiera olvidar que te convertí en mi enemigo, Si pudiera deshacer tus besos tornándolos espuma, Si pudiera llorarte y hacer de las lágrimas abrigo, Soltar el miedo sin que el dolor me consuma, Si pudiera hacer que las palabras fueran castigo, A batallas de amor, campo de pluma.
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¿Qué diablos están haciendo?
Los pasos de la gente se superponen en mi mente, Las voces resonando como un tambor constante. Imposible dejar de pensar con tantos ecos distantes, que siguen gritando un nombre, siguen buscando urgentes. ¿Qué diablos están haciendo? ¿Porqué no acallar lo pendiente? ¿Porqué incansables recuerdan el precipicio a mis pies? ¿Qué esperan de mis anhelos, clavados a fuego en mi sien? ¿Porqué abrir la cicatriz que aún palpita con lava ardiente? Cúmulo de vórtices a contracorriente, Nudo de lágrimas que yace colgante, Respiraciones cortadas, furtivas, errantes, Latidos y sentimientos perdidos para siempre.
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La pequeña estrella que quiero llevar
Dentro de «El códice invisible» no hay alusiones a la música ni a ninguna canción. Al introducir tantas poesías y por la época en la que transcurre el libro, preferí dejar fuera esa influencia de la vida de Alhena. Pero hay unos versos de una canción italiana que Alhena hubiese hecho suyos y los hubiera reescrito para Rafael así: Tú que siempre entendiste mi fantasia, la encendiste y la apagaste. Entonces te fuiste y volviste más fuerte, Tomaste mi dia y lo volviste mejor, y ahora me paro y te digo otra vez: que soy fuerte y frágil, que no tengo miedo, y que sigo siendo la misma, la misma…
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Bajo el mar, sobre el cielo
Lejano sobre el mar camina erguido, el audible pálpito de un corazón dañado, que ruge constante y acorbadado, por saberse frágil pero también temido. Lucha de amor donde fue vencido, furia de dolor en la que fue ganado, donde rompen las lágrimas que ha derramado y se secan los gritos que había encendido. Grabada en la arena la imagen de su realidad, donde las olas la destruyen a cada momento, dejando inertes y duros granos de soledad. Muestra en su pasado su mayor debilidad, este corazón que no añora su voraz tormento y busca del mar al cielo su futuro y su verdad.
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No es en la oscuridad
No es en la oscuridad donde quiero encontrarte, es en tu luz donde quiero verte. No es en la lejanía donde quiero buscarte, es mirándonte a los ojos donde quiero conocerte. No es en una canción donde quiero recordarte, es creando versos donde quiero mantenerte. No es en nuestras dudas donde quiero hundirme, es en nuestras certezas donde quiero elevarme. No es en la debilidad donde quiero abrazarte, es en la unión de nuestras manos donde quiero convencerte. No es en la flor donde quiero cuidarte, Es en tu raíz donde quiero hacerme fuerte. No es en el dolor donde quiero salvarte, es en el amor donde quiero protegerte. No…
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Olvido, Lágrimas, Pensamientos y Rezos
Olvido contra el que no hay vuelta atrás. Lágrimas que ya no quieren derramarse por las mejillas. Pensamientos que desean quedarse detrás. Rezos que están hastiados de doblar las rodillas.