Retazos de un sueño olvidado (Parte II)
¿Y si la locura se apodera de nosotros?
¿Y si el mundo deja de ser mundo por nuestros besos?
¿Y si todo se borra para quedarnos solo en nuestras almas?
¿Y si pudiésemos permanecer clavándonos las pupilas?
Y ese animal con cabeza pero con un cuerpo dañado, malherido, ausente volverá a erguirse tras curar sus heridas. Y será distinto, pero será más fuerte. Volverá con otra sangre, la sangre de otra generación, de otra historia, de otros protagonistas pero será manteniendo el nombre y su hogar será el mismo. Los huesos volverán a recubrirse, los músculos volverán a ser fuertes, la piel se estirará cubriendo todo su ser y sus órganos volverán a funcionar. La sangre volverá a bombear sin descanso y su pena será sólo una cicatriz de la que aprender. Una cicatriz que mostrará lo que ocurrió pero que le hará más fuerte. El orgullo de la historia no se puede perder por unas infaustas llamas. Ahí está, ahí sigue, débil y ahogado pero sin morir, el corazón de una catedral que volverá a latir sonoro y fuerte con sus campanas, sus arbotantes, sus vidrieras, sus órganos y su alma.
